Monday, May 16, 2005

How many languages are there in the world?


I have been doing a bit of research, and here are some surprising statistics (at least for me) There are approximately 6,800 languages spoken on the world. But more than 90% of the languages existing are spoken by only 4% of the world’s population Europe is the continent with the least linguistic diversity, with only 230 languages spoken (only 3% of the world’s languages). Most of the languages spoken in Europe belong to the Indo-European family which includes Baltic, Celtic, Germanic, Romance, and Slavic languages, in addition to Albanian, Armenian, and Greek that don’t have any close relatives. Europe is also home to some scattered members of the Uralic family, such as Finnish, Estonian and Hungarian. You may have also heard of Basque – a language spoken in Spain that does not belong to any known language family.

1 comentarios:

Anonymous said...

Catalanismo en Mallorca. ¿Qué pasa en Mallorca?

Mallorca está catalanizada, ¿Quien la descatalanizará?.
Es curioso y a la vez absurdo que Mallorca ya esté totalmente catalanizada en una época en el que todas las comunidades de España buscan más autonomía y todas se sacan de la manga un legado histórico, como si eso las legitimase a pacticar la insolidaridad y la xenofobia. Mallorca no es Cataluña, es parte de España.
El ejemplo más retorcido existe en Mallorca.
Mallorca es lo que es por todo lo que ha sido y ha pasado antes, desde que fenicios y judios poblaran estas tierras en primera instancia, hasta la última llegada masiva de alemanes. Mallorca es así, pero los indígenas catalanizados se creen que Mallorca es catalana, y asumen sumisos este proceso de catalanización, que no es más que una puesta en práctica de xenofobia, racismo, discriminación, sectarismo y favoritismo.
Por una parte el indígena mallorquín defiende una identidad catalana que es producto de un engaño, porque el mallorquín no desciende de visigodos como los catalanes, sino de judíos en su mayor parte, ni el mallorquín habla catalán, sino que habla castellano y mallorquín, ni las costumbres, ni los nombres, ni los apellidos, ni las construcciones, ni nada de nada es catalán o proveniente de cataluña, salvo pequeños detalles.
El mallorquín indígena es, eminentemente una mezcla de raza judía en su mayor parte, y árabe y fenicia y una parte menor. Esto le hace comportarse como lo hace, y seguir una corriente separatista, fruto de su carácter profundamente egoísta, racista y xenófobo.
Los políticos del gobierno mallorquín y balear son enteramente indígenas, y esto no es casualidad. Su carácter xenófobo, egoísta y su afición por el tráfico de influencias hace que desde el poder balear sólo se permita el acceso a los más allegados, amigos, familiares sanguíneos o políticos, y de este modo los indígenas mallorquines excluyen del poder a cualquier otro colectivo que no consideren propio, como los casi doscientos mil habitantes de apellidos castellanos que viven en la isla.
Conviene echar un ojo a las pistas que nos deja la historia para comprobar lo falsa que es la historia catalanista, porque está hecha por historiadores catalanistas, que han llenado de mentiras la historia según sus intereses. Como ejemplos más absurdos tenemos al rey Jaime primero de Aragón, que en la historia catalana también es rey de Cataluña, lo cual es patético y ejemplo del engaño, porque Cataluña nunca ha sido un reinado, y nunca ha tenido rey. Del mismo modo se dice que los catalanes repoblaron Mallorca, cuando fueron un puñado de mercenarios que se volvieron a su tierra, por eso en Mallorca la mayoría de los nombres, apellidos, costumbres, arquitectura y cocina son autóctonas, y no catalanas; entre otras cosas porque ya la población de Palma de Mallorca era mayor que la de Barcelona, por aquel entonces una pequeña población.
A pesar de estar históricamente engañados por los catalanes, los mallorquines se aferran a cualquier distinción de forma interesada, y usan en este caso el idioma como una imposición dictatorial para diferenciarse de los que llaman "forasters", que no es exactamente forastero, sino que es un calificativo despectivo que usaban para los llegados de la península hace décadas, pero que siguen usando ahora de forma despectiva para referirse a cualquiera que hable en castellano.
La política balear, lejos de acercar la ley a la realidad social, ejerce, imposición tras imposición, alejando al pueblo de apellidos "forasters" de los indígenas, tratados de forma superior al más puro estilo nazi, imponiendo un idioma que sólo sirve para generar conflictos, guetos, falta de convivencia, y que sólo consigue ahondar cada vez más en la ruptura y distanciamiento entre quienes hablan en castellano y quienes hablan en mallorquin, que curiosamente se empeñan en llamar "catalán", cuando lo que se usa es el mallorquín, tan diferente del catalán que un catalán tiene muchas dificultades para entenderse con un mallorquín.
Después del engaño catalanista de Mallorca llegó el engaño de los gonernantes baleares, que nos engañaron contándonos que querían el bilingüismo excusándose y usando como motivo la supuesta represión franquista, represión que siguen usando de forma partidista e interesada para fomentar su xenofobia y odio, ya no sólo al forastero, sino a todo el que lleve apellidos no mallorquines.
Esto supuso y supone una discriminación directa al idioma castellano en su propia tierra, porque aquí se habla castellano desde hace siglos, y eso es un hecho, y todos los que hablamos el castellano hemos sido y estamos siendo víctimas de una discriminación y represión peor que la que sufrió el mallorquín en la época franquista.
De modo que he aquí que los que se erigieron como víctimas, están mostrándose al pueblo como unos dictadores, luchando directamente contra el uso del castellano con más medios y con más presupuesto que ninguna dictadura, y con una actitud totalmente dictatorial.
Este comportamiento absurdo de los gobernantes indígenas de Mallorca, que sólo gobiernan para los habitantes indígenas, tiene su más claro ejemplo cuando cualquier inmigrante recién llegado, o incluso cualquier español llegado de otra provincia en su propio país se encuentran con que todos los documentos oficiales editados por el ayuntamiento, hasta el más simple folleto, está editado en catalán. Esta es la prueba de uso y ejercicio de una imposición y una discriminación dictatorial por causa del idioma que sufrimos en Mallorca, un reino siglos atrás, y ahora una isla que sirve a Cataluña y a sus falsos ideales creados sobre una historia falsa.
Yo, y miles de personas como yo, mallorquines, nacimos hace décadas, cuando en Mallorca se hablaba castellano, más incluso que ahora, porque entonces no sufríamos discriminación ni represión; y también quien quería hablaba mallorquín, el idioma de los indígenas, que igual antes como ahora, sirve para dividir y separar a la gente.
Miles y miles de niños nos vimos sometidos a una brutal represión, y nos obligaron a estudiar y aprender en catalán, y hoy por hoy, se obliga, se reprime y se abusa de los niños obligándoles a seguir clases que ni si quiera entienden, y los profesores, todos ellos indígenas, son la parte más activa de esta discriminación. El absurdo se da en más casos. Que se entere toda España que en algunos centros de Mallorca, la asignatura de lengua Castellana se imparte en catalán. Esto es imposición, discriminación y dictadura.
La realidad social de Mallorca hoy por hoy es tan dura como clara. Si nuestros hijos no hablan en mallorquín y escriben en catalán, que aunque parezca absurdo esta es la realidad, no dependen de sus méritos para salir adelante en el mercado la boral en la isla. Estarán discriminados de por vida, incluso aunque hablen mallorquín, si llevan apellidos "forasters", porque la clase política y la clase empresarial en Mallorca están en manos de mallorquines indígenas, que ofrecen y promueven esta discriminación, racismo y xenofobia. Los prejuicios de los mallorquines convierten a cualquier castellano parlante en Mallorca en un perdedor, que nunca verá reconocidos sus méritos en el ámbito laboral, y que nunca recibirá por parte de los indígenas mallorquines nada más que un trato inferior, discriminación, y racismo.
De modo que a quienes hablamos el español en España, en Mallorca somos vistos como ciudadanos de segunda a pesar de nuestra capacidad, muchas veces superior al mallorquín, que vive de las empresas heredadas por su familia. Quienes hemos estudiado las empresas mallorquinas sabemos que estás dirigidas tan mal, que sólo el mar las salva de las empresas de la península, mucho más competitivas y con cargos y gerentes menos incompetentes.
Somos mallorquines tratados peor que forasteros, peor que extrangeros, y peor que inmigrantes, porque a los inmigrantes aquí se les ayuda, y tienen las guarderías, colegios, y viviendas a las que los mallorquines no podemos aspirar, porque en Mallorca hay mallorquines de dos clases:
Por una parte los indígenas, que son eminentemente de raza judía, y como tales se comportan, aplicando normas totalitarias e injustas y actitudes racistas, xenófobas, amiguistas, en unos entornos en que abunda la corrupción cuando se trata de repartirse entre ellos los impuestos que de nosotros recaudan, y se encargan de que el sistema, desde profesores para los niños hasta policía para los adultos, está totalmente lleno y controlado por indígenas, encargados de mantener su propio status quo y de evitar que no cambie el sistema.
Por otra parte estamos quienes hablamos castellano o llevamos apellidos no mallorquines, que estamos destinados a trabajar de camareros y a servir a los indígenas, y sobre nosotros siempre recae la peor de las suposiciones, y la peor de las consideraciones, tanto de los profesores cuando somos niños, porque nos identifican como forasters y nos maltratan y humillan, provocando en los niños un carácter sumiso ya de pequeños; y de adultos sus propias empresas nos explotan con tristes sueldos, o a base de hacer jornadas laborales en hoteles y autocares de más de 12 horas, puesto que para eso nos destinan, y para eso nos predisponen.
En Mallorca nadie con una buena preparación puede aspirar a nada que no sea servir en un nivel inferior al de sus aptitudes en una empresa con un gerente indígena, puesto que nunca alcanzará puestos de media y alta responsabilidad, reservados a indígenas.
Si ante este panorama lanzamos un proyecto con empresa propia, nos encontramos con el rechazo de todos los indígenas que controlan la economía de Mallorca, y que deniegan operaciones económicas anteponiendo su racismo, segregación, xenofobia y amiguismo al beneficio económico.
Esta es la realidad, y esto es lo que está pasando en Mallorca. Dicen las estadísticas que tenemos una renta per cápita elevada, y sin embargo aqui los salarios son tristes y no se vive más allá de lo justo, pero es que la clase dirigente, todos ellos indígenas, encierran grandísimos capitales que son los que dan esas rentas tan altas; encienrran su dinero con una actitud que identifica sus más profundos rasgos judíos, tan grandes como grande es la estrella de david que llena el rosetón más grande del mundo, el de la Catedral de Palma de Mallorca.
Mi deseo más cercano es abandonar la isla de Mallorca para lograr que mis hijos sean valorados por sus aptitudes, y no por un sentimiento racista y discriminatorio. Algo tercermundista en una sociedad del siglo XXI, y eso pasa en España.
Malditos mallorquines catalanizados...

Un foraster